Laura Gallego García: Abriendo puertas a la siguiente generación.

Desde hace mucho tiempo la literatura fantástica ha sido menospreciada en el panorama literario. Lo mismo le ocurre a la ciencia ficción y al terror: géneros que por salirse de la “realidad” decían que eran menos valiosos. Aunque claro, el problema no era que se salieran de la realidad. Cien años de Soledad de García Márquez tiene elementos que se salen de la realidad.  Sueño de una noche de verano de Shakespeare no se atiene a la realidad. Los clásicos griegos y las mitologías no se atienen a la realidad. Hasta la dichosa Biblia debería incluirse en los géneros de Fantasía y Ciencia ficción  (además fantasía de la dura). Siempre he creído que el problema no era atenerse a la realidad o no, ni el escapismo que ello conlleva (las novelas románticas y de viajes también apelan al escapismo) sino que se debe a varios factores. Uno de ellos es el desprestigio de la soñadora: la visión de la escritora de literatura fantástica como alguien que, o bien se dedica a inventar imposibles utopías, o se dedica a inventar cuentos para niños. La parte de las utopías siempre he creído que es uno de los motivos por el que se desprestigian estos géneros. No por las utopías, de hecho hay mucho más en fantasía y ciencia ficción que uto/distopías. Sino por las inmensas posibilidades que da el imaginar nuevos mundos. Para quien vive anclado en este mundo este ejercicio le puede resultar vacío, para quien solo piensa en su posición social o en su prestigio académico, o en la cuenta de su banco, la fantasía le puede parecer inútil. Pues él se lo pierde.

Otro aspecto es la infantilización del autor de fantasía, esto se da mucho en el caso de novela juvenil y autoras (ya hablaremos de eso un mes de estos), se piensa en las autoras como en gente que escribe cuentos para niños (lo que encima no es ninguna ignomínia) o cuentos simplones, llanos y sin mensaje, incluso recuerdo haber leído hace poco a alguien afirmar que en este tipo de literatura no se pueden introducir metáforas.

Se piensa que escribir fantasía es “lo fácil”, que escribir juvenil es escribir para un público simplón. En fin, no debería tener que aclarar el motivo de que esto sea una tremenda equivocación y no pretendo hacerlo porque no es mi intención el venir aquí a decir si un género es mejor que otro (aunque la fantasía es el mejor ) pero sí que me gustaría ver a algunos de esos autores tan elitistas. Esos que escriben Literatura en mayúscula y se vanaglorian de pertenecer a la créme de la créme (no quiero señalar a cierto señor al que le gustan los barcos y discutir por twitter, ni a otro al que le gusta rabiar en una columna dominguera) enfrentarse a la monumental tarea de crear un worldbuilding coherente, ya no digo al nivel de Sanderson, solo uno consistente. O adaptar su vocabulario de manera que resulte atractivo para un público joven pero sin tratarlos de tontos o ineptos (que creo que es la impresión que tienen de estos lectores) y tratar temas sociales sabiendo que el modo en que los aborden y las formas en que sus personajes reaccionen a los conflictos resultará decisiva para la vida de muchos lectores que están empezando a descubrir el mundo, con la responsabilidad que ello conlleva. También me gustaría llevarlos a una de las firmas de estas autoras y que vieran la gran cantidad de gente que mueven y, especialmente, la ilusión que muestran sus fans. Un nivel de felicidad que apuesto que no encontrarán en sus propias firmas. Puede que a los amantes de la literatura fantástica y de género se nos tache de raros por la intensidad con la que vivimos nuestra afición, pero esa intensidad nos aporta algo que no tienen muchos otros géneros: Un placer añadido, una ventaja y una conexión entre nosotros. Pocos fans hay tan agradecidos para con los autores como los de estos géneros (aunque siempre hay excepciones).

En fin, tras mi reivindicación mensual obligatoria de la literatura fantástica y juvenil, hoy hablaremos de una persona que es la prueba viviente de esta diatriba que os he soltado. Una de las primeras autoras que consiguió alcanzar un nivel alto de relevancia pública con novelas de fantasía en español. Una de las que demostró que la fantasía es una de las mejores puertas al mundo de la lectura y que es posible interesar a la juventud en el placer por la literatura (otro tema del que habrá que hablar algún día, la falsa percepción de los jóvenes y la cultura), una autora que no fue la primera autora famosa de fantasía española, pero cuyo mérito es innegable, alguien que últimamente está en boca de todos por la adaptación de sus novelas icónicas a una serie de Netflix, exacto, vamos a hablar de Laura Gallego García (no os hagáis las sorprendidas, lo pone en el título).

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Laura Gallego. Fuente: Descubriendo historias  

Biografía:

Laura Gallego García es otra de esas autoras que me hacen quedar mal ya que tiene una superweb en la que aparece su biografía y claro, eso hace que lo que os diga aquí sea básicamente lo mismo que pone allí o en wikipedia, pero es de rigor hacer esta introducción, así que tendremos que hacer como que he hecho un exhaustivo estudio de la vida de su autora y que esto no es un resumen del contenido de esa página:

Laura Gallego García nació en 1977 en Valencia y empezó a escribir de joven, de muy jóven: A los 11 años nada menos. Tras vivir lo que suponemos que fue una vida normal (si tal cosa exista) consiguió publicar su primera obra a una edad muy temprana: La muy conocida “Finis mundi”  que ganó el premio Barco de Vapor cuando la autora tenía apenas 21 años. Lo sorprendente no es solo que ganara este premio, sino que no era su primera novela terminada, era la número 14. A ver, paremos, hay que tener un ritmo de escritura, producción e imaginación increíble para escribir 14 novelas antes de los 21 años. Puede que no tuvieran una calidad desbordante pero el terminar una novela más o menos pasable ya es toda una hazaña en términos de trabajo y constancia. Este número , 14, será en adelante un símbolo que acompañará a sus obras: La mayoría de ellas tienen 14 capítulos, se publican un día 14 y demás “coincidencias”.

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La edición de SM no era una preciosidad. Fuente: Casa del libro

Tras comenzar su andadura en el mundo literario publicó “La leyenda del rey errante” y poco después las que son sus obras más conocidas: La trilogía de “El valle de los lobos” y “Memorias de Idhun”.  Estas trilogías consiguieron un nivel de ventas increíble en el género y un impacto enorme entre los jóvenes de aquella época. Anunciando además al mundo la gran imaginación y la extensa producción de la autora. A día de hoy lleva publicadas unas 27 obras. Una cantidad nada despreciable y que tiene toda la pinta de seguir aumentando en el futuro, pues parece que su imaginación no se gasta nunca y que de momento sus muñecas  han aguantado más que muchos teclados de ordenador, por lo que la cosa va para largo. En su página oficial afirma que en el futuro lo único que quiere hacer es lo que viene haciendo hasta ahora: Contar historias.

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La reedición de Las crónicas de la torre. Fuente: El percal de Alba

Obra:

Estoy seguro de que si estáis leyendo esto es más que probable que hayáis leído una o varias obras de esta autora. Ya he comentado que Laura Gallego escribe mucho y rápido, con un nivel que, no os voy a mentir, en mi opinión no será el mejor pero es efectivo. Configura personajes identificables con tramas que en la mayoría de casos son bastante interesantes aunque se echa en falta algunos detalles sociales (soy de los que piensan que una buena historia está bien, pero si además contiene trasfondo social fetén. Pero eso es opinión personal) cómo se ve en su postura sobre la representación LGTB que no comparto pero que no voy a desgranar porque no estamos aquí para alimentar mi megalomanía. El caso es que si pensamos en autoras de fantasía española el primer nombre que viene a  nuestra mente es: Laura Gallego.

Por suerte las cosas han cambiado y hemos avanzado, no mucho, pero un poquito. Cada vez se abre más el mercado en literatura fantástica y en especial las nuevas editoriales le hacen un hueco a las autoras de fantasía. Hueco que se ensancha gracias a todas las fantásticas iniciativas de las que hablamos en Visibilidad. Pero hace unos años el panorama era muy distinto. La fantasía era un género aún más minoritario y dentro de esta las autoras españolas eran escasisimas en gran parte debido a las barreras de la industria que hemos mencionado en otras ocasiones sumadas a que tenemos la costumbre de traer literatura extranjera y apoyar muy poco a los autores nacionales. Es por eso que cuando en un año o dos la trilogía de Memorias de Idhun estaba en todas partes, vendía como churros y tenía una autora joven que se mantenía cercana a los fans e incluso tenía su página web y foro para interactuar con ellos así como responder a mano todas las cartas que le enviaban fue una auténtica conmoción para los amantes de este tipo de novelas.

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Idhun supuso un excelente portal de entrada a la lectura para miles de jóvenes. Fuente: Meristation

Los amantes de la fantasía teniamos entonces en nuestras mentes a dos autoras en concreto: J.K. Rowling y Laura Gallego. Hablo por los que eramos jóvenes en plena infancia, aquellos que tuvieran más conocimiento por supuesto tendrían otras autoras como Le guin o Margaret Weis. Y tal como cuenta este artículo de El País  el éxito de Memorias de idhun con sus personajes inolvidables y su mundo con tres soles y tres lunas fue tal que las tiradas superaban los cien mil ejemplares, y se han hecho desde entonces varias ediciones, entre las que está la versión en cómic que todavía no se ha terminado de publicar. Y su página web tenía registrados más de siete mil usuarios. Estamos hablando de 2006, sin smartphones y con la web mucho menos omnipresente que hoy, esa cantidad de registrados en su web era una barbaridad. Las colas en sus firmas podían llegar a ser tremendamente largas con esperas de entre 4 y 5 horas.

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Cola para sus firmas en Madrid. Se dio el caso de que los asistentes tuvieran que sacar número y se limitara el aforo por el desbordamiento. Fuente: Devoim

Y gracias a este éxito es por lo que redacto esta entrada, porque el impacto que tuvo esta autora sobre una generación es algo que todos deberíamos envidiar, y no me refiero al dinero ganado con sus numerosas obras (que no sé si es mucho o poco) sino porque para cualquier escritora debería ser un honor el lograr que esa historia que llevaba dentro haya llegado a tantísima gente, que haya inspirado fanfics y que haya iniciado a tanta gente al increíble mundo de la lectura. Os dejo aquí un enlace a un listado de sus obras.

¡Gracias por leer!

Bibliografía:

 

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